Para quienes les
gustan los datos duros acá van algunos de ellos. Nuestro país invierte del
orden del 2% de su PIB en educación superior, cifra que está dentro del rango
de países que más invierten en este sector, pero ojo, porque de ese total, solo
el 0,3% es gasto público, ubicando a nuestro país como aquel donde el Estado
realiza el menor esfuerzo público en el mundo en educación superior. Sí, en
el mundo, aunque cueste creerlo.
Corea, país que tiene un sistema educacional altamente privatizado no llega a
los límites chilenos: allá invierten sobre el 2% de su PIB en educación
superior siendo un 0,5% gasto público, en tanto que el resto es privado, esto
es, por cada peso que pone el Estado, la familia coreana se pone con 4 pesos.
En USA el gasto total en educación superior es del 3% de su PIB, los privados
se ponen con un 2% y el Estado con un 1%. En Chile, uno de los países más
desiguales del mundo, por cada peso que le pedimos que se ponga el Estado, la
familia chilena debe ponerse con 6 a 7 pesos, mientras que en USA por cada peso
que pone el Estado, la familia estadounidense se pone con 2 pesos.
Mientras esto no se modifique seguiremos de tumbo en tumbo en materia
educacional. Acá lo que se requiere es un cambio de política en el que el
Estado deje de estar ausente y pase a estar presente; en el que el Estado deje
de mirar a la Luna y se haga cargo de la responsabilidad que le corresponde. El
abandono de la educación por parte del Estado debe terminar de una vez por
todas. Acá el problema no es de gestión como nos quieren hacer creer, sino
que político: ¿Qué educación queremos? y ¿para qué? Estas son las preguntas
claves que debemos respondernos como país. Lo que actualmente estamos haciendo
es dejar que “el mercado” responda estas interrogantes, esto es, el bolsillo de
cada cual, o mejor dicho, el tamaño del bolsillo de cada uno.
POR TODO ESTO Y MUCHO MÁS, A DEFENDER LA EDUCACIÓN PÚBLICA MAÑANA MIÉRCOLES 18 DE AGOSTO, TODOS A LA CALLE!




